1 de enero de 2015

Año nuevo...




Aquí estoy de nuevo...

Dispuesta a seguir batallando con la vida y enfrentándome a este otro año que tengo por delante, con el firme propósito de no dejarme vencer.

Con nuevas cicatrices, algunas tan profundas que sé que jamás se cerrarán, pero con la esperanza de que antes o después aprenderé a vivir con ellas.

Con mi fe intacta en los demás, a pesar de que a veces temí que aquellos en quienes más confiaba me dieran la espalda.

Con sueños e ilusiones renovadas pero también sabiendo que quizás, sólo quizás, se quedarán simplemente en eso.

Con la lección aprendida de que en mí, por mucho que haya intentado durante estos últimos años que no fuera así, siempre ganará el corazón sobre la razón.

Con el convencimiento de que es inútil luchar contra lo inevitable y que rendirse no siempre es perder la batalla.

Con la soledad, mi vieja compañera de camino, a la que ahora también se unió la tristeza por lo ya perdido.

Con la aceptación de que la vida es lo que es y que a veces, por mucho que lo queramos, no podemos hacer nada para cambiarla.

Y sobre todo, con la certeza, de que pase lo que pase, aunque el tiempo o la distancia nos separe, aquellos a quienes llevo en el alma se quedarán ahí para siempre.

Cada nuevo año que comienza nos llenamos de proyectos y de buenas intenciones. En este año que hoy estrenamos sólo hay uno anotado en mi agenda: seguir aprendiendo a vivir...